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Un envase sostenible hecho de… ¿kombucha?

Emma Sicher ha creado un envase sostenible para comida. Está hecho a partir de un fermento de bacterias y levaduras.

La noticia original fue publicada en Dezeen, podéis encontrarla (en inglés) aquí. Aunque la fecha es de hace varios meses, me ha parecido interesante para compartirla.

Un envase ecológico

La diseñadora italiana Emma Sicher ha creado una alternativa sostenible al plástico. Se trata de un envase desechable. Está hecho de la combinación de bacterias, levaduras y desperdicios de comida.

El proyecto recibe el nombre de «From Peel to Peel». Para crear el envase ecológico, Sicher fermenta un scoby con restos de frutas y verduras.

Los microorganismos presentes en el scoby reaccionan con la fructosa y las vitaminas que contienen los restos de alimentos. De esta forma, se crean capas de celulosa. Estas capas son un componente estructural clave en las paredes de las células vegetales. Su función es mantenerlas rígidas.

En el proceso de elaboración, los restos de fruta y verdura se ponen en agua junto con el scoby y compuesto acético. Entonces, los microorganismos convierten la fructosa y las vitaminas de los restos en celulosa pura. Finalmente, la mezcla se acaba convirtiendo en un material similar a la gelatina.

A continuación, se deja reposar la mezcla durante un período de entre 2 y 4 semanas, dependiendo del grosor que se quiera obtener. Después se pone a secar a temperatura ambiente. Una vez seca, será una lámina de material translúcido, con características similares al papel, el plástico y el cuero.

¿Qué posibilidades ofrece?

Pasemos a la práctica. ¿Es posible usar este tipo de envase en nuestra vida cotidiana? Pues la respuesta es sí.

El material se puede dejar secar en diferentes tipos de superficie para lograr texturas distintas. Así se consiguen interesantes resultados. Por ejemplo, cuanto más suave sea el soporte de secado, más brillante será la celulosa y será similar al plástico.

Por otro lado, también es posible crear diferentes colores y texturas según los ingredientes usados. Esto es cuestión de experimentar, pero se han conseguido buenos resultados con manzanas, patatas, remolacha o lúpulos de cerveza.

Sociedad actual: el cambio es necesario

La diseñadora espera que este nuevo envase sostenible sea un sustituto real al plástico. ya que se utiliza demasiado actualmente. Se trata de uno de los principales causantes de la contaminación, tanto en la tierra como en el mar.

Según la comisión europea Eurostat, de 2006 a 2015, el papel y el cartón fueron los principales residuos de envases en la Unión Europea: 35 millones de toneladas en 2015. Los siguientes en la lista son el plástico y el vidrio, con 16 millones de toneladas cada uno.

Sicher quiere que la industria alimenticia trate el envase de alimentos como una cáscara natural de su contenido.

En realidad, la naturaleza ya produce envases sostenibles: la cáscara o la piel que protegen las frutas y verduras. Pues es lo mismo.

La mayoría de alimentos se envasan en materiales diseñados para durar para siempre. Eso no es lo adecuado.

Normalmente, los alimentos tienen un ciclo de vida corto en comparación al plástico del envase. Aquí está el problema, se acaban generando demasiados residuos.

Por lo tanto, el objetivo es acercarse a la naturaleza con una alternativa más sostenible.

envase sostenible para alimentos

Otros beneficios

Además de requerir menos energía y recursos para producirlo, el envase de celulosa es biodegradable. Es decir, después de su vida útil se puede convertir en fertilizante.

Por otro lado, la celulosa es muy absorbente, pero al mismo tiempo es más resistente al agua que el papel. Por eso es ideal para contener muchos tipos de alimentos secos como harina, azúcar, pasta, arroz, etc.

Este material también se puede usar como envase para comida rápida. Es decir, los recipientes de salsas, patatas fritas, sándwiches o comida callejera en general, siempre que el consumo sea bastante rápido.

Sin embargo, al ser un envase natural, no tiene ningún tipo de recubrimiento. Por esta razón, no es adecuado para contener líquidos. Debería tratarse con cera de abejas o algún otro tipo de acabado natural para poder hacerlo.

Conclusión

Poco a poco se van tomando medidas para llegar a un consumo más responsable y respetar el medio ambiente. La diseñadora espera ver un escenario global en el que cada región produzca envases naturales reciclando los residuos orgánicos locales.

De esta forma, se conseguiría implantar una dinámica de economía circular más efectiva. Este tipo de economía se basa en que los materiales fluyan en bucles integrados y regenerativos. Es decir, que se puedan reciclar para alargar su ciclo de vida.

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